LA JUSTICIA DE PARTE DE LA INJUSTICIA

LA JUSTICIA DE PARTE DE LA INJUSTICIA

Oponernos por justicia, derecho y dignidad a un show tan desagradable como el que están ofreciendo a la población mundial el gobierno colombiano y los terroristas de las FARC, está dejando en entre dicho al 95% de los colombianos que exigimos la Paz sin impunidad, la justicia con reparación, y la verdad sin ocultarla.  No hacerlo nos conduciría a repetir actos tan bochornosos para la historia como la entrega de Pablo Escobar, la venta de Panamá o el regalo de las aguas de San Andrés.

Que dolor de Patria sentimos los que amamos este país al ser testigos de las desafortunadas declaraciones de personajes como el fiscal de la nación, cuya parcialidad hacia el gobierno de Santos ya no es un secreto; el de alcaldes y senadores, quienes por ocuparse de cuidar el botín, gracias a su lealtad con su jefe de estado se han olvidado del pueblo a quien en realidad se deben y el de ex senadores a quienes el pueblo culto y fiel no quiere; hoy aparecen a través de medios de comunicación defendiendo a los verdaderos enemigos de Colombia y  acusando a compatriotas de buena voluntad que no gustan de mermeladas indignas y descompuestas y no están dispuestas a ser testigos del mayor caso de impunidad y deshonra del pueblo colombiano.

Este país aún tiene dolientes y auténticos patriotas, que no están dispuestos a entregar el manejo de las leyes a delincuentes, que por siempre han querido subirse a la plataforma del estado para delinquir ya no desde las guaridas a las que originalmente pertenecen, ni desde los "alias", para esconder su pecado, sino que desean hacerlo robando por la fuerza o el engaño, lo que aún nos queda como herencia digna de quienes a lo largo de la historia nos han sabido defender, escribiendo muchos de ellos con su propia sangre el verdadero concepto e ideal de libertad.

Es ilógico e irracional, ver en la televisión, escuchar en  la radio o leer artículos de revistas y periódicos, posiciones en las que el crimen, el terror, y la fuerza  son ofrecidos como valores y presentados como botines, frente a los que el pueblo colombiano debe arrodillares y pagarlos con la mas cruel impunidad y el reconocimiento a los jefes del terror con el nombre de  héroes de patria.

Ya no se sabe  cómo explicarle a los niños, cómo decirle a los jóvenes, que si se comportan como nuestros abuelos probablemente sean condenados a la muerte, al olvido, al desprecio, a la pobreza, y al temor; pero si en cambio, son narcotraficantes, ponen minas quiebra patas, asesinan padres y madres de familia, silencian y condenan a quienes buscan libertad, siembran terror y muerte, probablemente como Ivan Márquez y sus delincuentes, el gobierno  les lleve en aviones privados a los mejores hoteles de Suiza o Cuba, lleguen a ser presidentes de Colombia, alcaldes de sus municipios o legisladores de la nación, adicionalmente no pagarán un solo día de cárcel por delitos y se podrán reír del dolor de Colombia por los siglos de los siglos amén.

A mi querido expresidente Belisario Betancur le decimos que también 48 millones de colombianos estamos marchando como "incansables caminantes por la anhelada paz", y como ella es la "razón de la existencia humana" la buscaremos  pero con justicia, reparación y sin impunidad. Porque en la verdadera paz debemos dejar el mensaje a las presentes y futuras generaciones que EL CRIMEN NO PAGA.

Como colombianos sólo esperamos que esto sea un mal sueño, que al despertarnos nos encontremos con un país en orden y libertad, que el presidente gobierne con corazón colombiano, que el fiscal y la justicia se ocupen de investigar y condenar a los criminales para que no continúen destrozando a la sociedad, que la procuraduría imponga la disciplina a los que sirven como empleados del estado, que los niños y jóvenes tengan como único camino de éxito y libertad, el cumplimiento de la normas y las leyes que en justicia y derecho les permitan vivir como ciudadanos.

Que viva Colombia, que viva nuestro pueblo libre.

Que tengan buen día.
Omar A. Bedoya Gaviria
Twitter @omantoni1
http://omantoni.blogspot.com/
12 abril 2013



Comentarios

  1. A Jesús le llamamos el príncipe de la paz, el justo, el amor de los amores; cuando nuestras acciones no buscan la paz, la justicia, el amor, no podemos decir que estamos actuando en nombre de Dios. Jesús nunca nos ha mandado, ni nos mandará jamás, echar nuestras redes en un mar de violencia, de injusticia, o de desamor, o de muerte.

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