Coleccionistas de👇🏻

 


Hay quienes coleccionan mierda… ( si no quieres leer impurezas léelo como heces o material del intestino grueso),como si fuera el más preciado tesoro. Son Coleccionistas del dolor ajeno, los he visto atesorando cada fragmento de sufrimiento ajeno, cada historia torcida, cada mentira fabricada con la precisión de un maestro del caos horologico. La fidelidad es, sin duda, una de las cosas esenciales en la vida. Hoy mientras hacía mi acostumbrado viaje en moto, cuando  el viento cubría mi rostro y observaba las montañas rebeldes de mi oriente antioqueño, escuchaba un podcast en el que uno de los entrevistados daba esta expresión la cual sintonizaba perfectamente con lo que observaba y  que me llevó a escribir sobre este tema el cual puede incomodar a muchos; especialmente a quienes tienen su conciencia escrupulosa o quizás perfectamente estrecha, sin embargo, vivo en un mudo de libertad interior en el que lo que opinen  los acusadores del alma y de la vida poco importa. 

Ah, esto fue lo que escuché 👇🏻 

“En una conversación sobre lo que no entendía, conocí a alguien que, mordida por el veneno del rechazo, tejió una telaraña de falsedades y despropósitos tras el velo de su intimidad. No obstante, hubo quien, desprovista de falsos deseos, convirtió su despecho en un arma de destrucción.”


Es fascinante observar cómo desfilan por la vida estos coleccionistas de miseria: amigos que se evaporan cuando las nubes oscurecen el cielo, jueces improvisados que señalan con dedos manchados de pecados propios, santos de pacotilla que esconden sus propias atrocidades tras el velo de una moral conveniente. Sus sonrisas son máscaras perfectamente talladas, y sus buenos deseos son puñales envueltos en papel de regalo.


Pero existe una ironía deliciosa en todo esto: mientras ellos acumulan su colección de podredumbre, existe una fuerza superior que observa con claridad meridiana. Mientras ellos juegan a ser dioses en sus pequeños universos de mentiras, el verdadero Dios contempla sus patéticos esfuerzos con una mezcla de compasión y justicia. En medio de este circo de hipocresía, encuentro consuelo en saber que hay una verdad que trasciende las mezquindades humanas, una mirada de amor auténtico que no necesita alimentarse de la desgracia ajena.


Al final, los coleccionistas de mierda terminan ahogándose en su propia colección, mientras quienes confiamos en una justicia superior continuamos caminando, quizás heridos, pero nunca vencidos por su toxicidad.


@omantoni1

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