HUMILDAD DEL PAPA FRANCISCO
HUMILDAD DEL PAPA FRANCISCO
El Papa Francisco, de forma sencilla y segura, nos hace sentir orgullosos de ser Iglesia. Desde el inicio de su pontificado nos hemos encontrado con una figura capaz de recuperar lo que por desconocimiento, ignorancia o arrogancia la Iglesia había perdido. Me divierto imaginándome el rostro de muchos príncipes de la Iglesia, seguramente descalificando al suramericano o al colega que llegó ha ser Papa. Muchos equivocaron su vocación o creyeron encontrar en la jerarquía eclesiástica el poder que ninguna otra profesión podría ofrecerles. Seguramente rasgando sus pulcras vestiduras y recostando sus delicadas cabezas sobre los hombros de quienes aplauden sus decisiones, duermen queriendo creer que es sólo un sueño con terrible pesadilla de la cual quieren despertar muy pronto para seguir disfrutando de las mieles que ellos creen merecer, producto de la bondad y generosidad de los pobres; quienes como los Anawin del Evangelio se dan sin esperar una recompensa distinta que hacer la voluntad de Dios. Desafortunadamente muchos llamados a ser guías y pastores no se pueden dedicar a este oficio, ocupados claro está, en la administración de los "bienes de Dios", los cuales han sido usurpados como su propiedad privada. Que difícil se le hace a los pobres acceder a una Parroquia para reclamar lo que en justicia les corresponde. Muchos de ellos antes que recibir el amor y la generosidad, son devueltos a la calle con el acostumbrado grito o la particular displicencia de quienes por vocación deberían ser buenos administradores de las cosas de Dios para los pobres. Seguramente es la forma de poder manejar el estrés que produce un celibato antinatural. Mientras tanto siguen recogiendo ofrendas extras, para arreglar bancas de Iglesia, ampliaciones de salones parroquiales o compras de equipos tecnológicos que sólo ellos deben y pueden utilizar. Mientras tanto esperan ofrecer libros contables a su obispo el cual se alegra por el capital ahorrado que hace posible sostener el erario parroquial.
Qué bueno que con este buen aperitivo de humildad, el Papa pueda recuperar y consolidar la verdadera identidad de la Iglesia, regresándole al amor primero.
Las normas de la Iglesia deben estar sujetas a la Voluntad de Dios, no debe ser Dios quien se deba acomodar a las normas de la Iglesia.
Esperamos cambios más trascendentales, teologías más renovadoras, que conecten a Dios con el hombre, pastores que busquen y huelan a oveja, la misericordia por encima de sacrificios y rituales caros de poca trascendencia; hombres sacerdotes con vocación de amor y servicio, obispos que sean puentes y fuentes de humildad, religiosas auténticamente madres espirituales. Una Iglesia que se unte de pueblo, que acerque las almas a Dios y sea testimonio que Dios está en medio de su pueblo. Muchos cristianos debemos quitarnos las sandalias para entrar en la presencia del Dios Altísimo, esto es lo que debe hacer la Iglesia, la que que Cristo fundó sobre la roca de Pedro, la que pidió al buen hombre de Asís renovar y la misma que hoy dirige su digno representante, el Papa Francisco.
Te pido Señor, que tu Iglesia sea piedra viva, pegada con amalgama de caridad, fermento de amor en el mundo, que busque a los pobres mas pobres del reino, que sea luz en medio de tanta oscuridad, y sal en tanto sinsabor; que sea aquella casa segura con María y los Apóstoles que viven la esperanza viva que Jesus esta vivo y enviara el Espíritu Santo consolador. Amén
Que tengan buen día.
Omar Antonio Bedoya Gaviria
@omantoni1
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