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La Gracia de No Quedarse en el Suelo

Hoy Colombia lloró. En Vancouver, el penal de Dávinson Sánchez se estrelló en el travesaño, el disparo de Rubén Vargas cruzó el arco, y la Tricolor quedó eliminada del Mundial en penales. Luis Díaz se desplomó sobre el césped. Un pueblo entero sintió que algo se rompía por dentro. Conozco ese sentimiento. No solo en el fútbol. Lo conozco en la familia que se fractura, en el proyecto que no prospera, en la vocación que cambia de rumbo, en el país que parece no encontrar su camino. Todos hemos tenido nuestro Vancouver. Todos hemos sentido ese penal que se va al palo. Y la pregunta que importa no es por qué caímos. La pregunta es qué hacemos con el suelo. La teología llama  adaptación edénica  a algo que Dios sembró en nosotros desde el principio: la capacidad de transformar el entorno adverso en lugar de crecimiento. Cuando Adán y Eva salieron del jardín, no salieron vacíos. Llevaron dentro la semilla de todo lo que podían construir. La expulsión no fue el final de la historia; ...

“Les suplico desde el fondo de mi corazón” La súplica ignorada y la gravedad teológica del nuevo cisma lefebvrista

Hay palabras que pesan porque nacen del fondo del alma. El Papa León XIV las pronunció antes de que el daño fuera irreversible:  “Les suplico desde el fondo de mi corazón: reconsideren su decisión. Rezó por ustedes, pues rasgar la túnica inconsútil de Cristo es un pecado de gravedad extrema.” No habló como funcionario. Habló como padre. Como sucesor de Pedro. Y fue ignorado. El 1 de julio de 2026, en la pradera de Écône —el mismo suelo donde Marcel Lefebvre plantó la primera semilla de esta ruptura en 1988— la Fraternidad Sacerdotal San Pío X consagró cuatro obispos sin mandato pontificio. El Vaticano respondió el 2 de julio con la declaración formal de cisma, la excomunión de sus obispos y sacerdotes, y la advertencia seria a sus fieles. La Congregación para la Doctrina de la Fe fue más allá de las sanciones mínimas previstas por el derecho canónico, subrayando la gravedad sin precedentes del acto. La lógica del cisma: justificar lo injustificable La FSSPX argumenta que su acto no...

Cuando el Orgullo se Viste de Tradición

Reflexión teológica sobre el nuevo cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X Hoy, 1 de julio de 2026, en la pradera de Écône, Suiza, el mismo lugar donde todo comenzó hace treinta y ocho años, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) ha consumado un acto que el propio Papa León XIV calificó sin ambigüedad como “cismático”: la consagración de cuatro obispos sin mandato pontificio. Sus nombres: Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. Presentes como consagrantes: Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, los dos únicos obispos supervivientes de la ordenación ilícita que Marcel Lefebvre realizó en ese mismo lugar en 1988. La historia se repite. Y en su repetición, se revela. El origen de una herida que no cierra. La Fraternidad fue fundada el 1 de noviembre de 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre en Écône, Suiza, como reacción al Concilio Vaticano II y sus reformas, especialmente el uso de la lengua vernácula en la misa. Lo que nació como ...

El Regreso

Tres años no son poca cosa. Tres años de silencio en las piernas, de mirar las zapatillas guardadas, de extrañar el ritmo del propio cuerpo en movimiento. Tres años cargando un dolor que no pide permiso, que cambia los planes, que obliga a parar cuando el alma quiere seguir corriendo. Pero el alma, cuando es verdadera, no olvida su camino. Hoy volví. No con la velocidad de antes, no con la ligereza de otros tiempos. Volví más despacio, con el cuerpo que tengo hoy —no el de hace tres años— y con algo que antes quizás no valoraba tanto: la conciencia de cada paso. Llegué al lugar de la Virgen. Ese lugar que tantas veces pasé con enorme facilidad, casi sin pensarlo, como quien cruza un umbral conocido. Esta vez me costó. El cuerpo avisó, la columna me recordó su historia, el cansancio llegó antes. Pero llegué. Y en ese llegar despacio, con esfuerzo, con determinación, descubrí algo que el atletismo fácil no me había enseñado: que el verdadero mérito no está en la velocidad, sino en la dec...

PREPAREN SIEMPRE MALETAS, AUNQUE SE MUERAN DE MIEDO.

Hay una verdad que la vida me ha enseñado a golpes, a sorpresas y a gracias inesperadas: el miedo no es el enemigo del camino. Es, muchas veces, la señal de que el camino vale la pena. Yo lo sé porque he empacado maletas más veces de las que puedo contar. He doblado ropa con manos nerviosas, he cerrado cierres con el corazón apretado, he salido por puertas que no sabía si volvería a cruzar. He dejado atrás ciudades, rutinas, certezas, personas amadas. Y en cada partida, el miedo estuvo ahí, puntual, fiel, sentado sobre la maleta como diciéndome:  ¿estás seguro de esto? Pero aprendí algo que cambió todo: el miedo no vino a detenerme. Vino a acompañarme. Porque empacar maletas no es solo un acto físico. Es una declaración interior. Es decirle a la vida:  estoy disponible . Es decirle a Dios:En Ti  confío . Es decirle al futuro:  aquí voy, aunque no sé bien a dónde . Y esa disponibilidad, esa apertura valiente del corazón, es la que hace posible todo lo que vale la pena...