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Respuesta al Papa Leon (MAGNIFICA HUMANITAS)

El privilegio de ser pueblo   Respuesta laical a la Carta Encíclica   MAGNIFICA HUMANITAS del Santo Padre León XIV Colombia, 2026     Un saludo desde el piso de abajo   Santo Padre León XIV:   Le escribo desde Colombia, desde esa América Latina que lleva en el pecho la mezcla de fe y  s ufrimiento, de alegría y desigualdad, de esperanza tenaz y frustración acumulada. Le escribo   como laico, como bautizado que vive su fe no en sacristías sino en calles, en oficinas, en redes   sociales, en mesas de familia donde se discute de política, de dinero, de Dios y de todo lo que   duele.   Soy teólogo, filósofo y académico —del barrio—. Y precisamente eso —ser pueblo— es el   privilegio desde el cual me atrevo a responderle. Porque la encíclica Magnifica  Humanitas  no   habla sólo a los sabios; nos habla a todos. Y a todos nos interpela.   Le escribo con gratitud profunda por este documento. Con gratitud y también ...

La inteligencia sin humildad no es virtud. Es una herida que camina.

El mediocre con un milímetro de poder cree que tiene una tonelada de autoridad. Lo hemos visto. Lo hemos sufrido. Y si somos profundamente honestos con nosotros mismos, en ese silencio donde nadie nos mira, también lo hemos sido. Porque la mediocridad no es falta de talento. Es exceso de ego y hambre de aprobación. Es el ruido de quien no sabe quién es. Hay personas con inteligencia deslumbrante que destruyen familias, hunden empresas y apagan el brillo de quienes los rodean. No porque sean malos. Sino porque son brillantes sin raíces. Einstein lo sabía: “Una mente que se abre a una nueva idea nunca vuelve a su tamaño original.” Pero esa apertura exige primero una condición: vaciar el orgullo. Una mente llena de sí misma no tiene espacio para nada más. La inteligencia sin humildad no es virtud. Es una herida que camina. Si estás en un momento de quiebre, el negocio que no levanta, la familia que se fractura, la fe que se siente lejana, el dinero que no alcanza, la vocación que perdió s...

FIRMES POR LA PTRIA

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Mi afecto, respaldo y cariño por el doctor Álvaro Uribe Vélez viene de lejos, más de treinta años, desde cuando, al frente de la Gobernación de Antioquia, demostró al país entero lo que significa gobernar con mano firme, liderazgo genuino y un corazón grande puesto al servicio de Colombia. Esa admiración no es retórica: es convicción forjada en el tiempo. Por eso no sorprende que mis amigos más cercanos levanten la ceja al verme respaldar, por primera vez en mucho tiempo, a un candidato que no es el señalado públicamente por nuestro líder. Y sobre ese punto quiero ser absolutamente claro. Hace casi una década comencé a seguir al doctor Abelardo de la Espriella a través de las redes sociales. Desde el primer momento supe que era un hombre distinto: de esos que no pasan inadvertidos, que incomodan porque dicen la verdad sin adornos. Lo encontré, además, en el mismo espacio donde milita quienes, fieles al ideario del presidente Uribe, defienden la democracia, la libertad y la familia como...