No Todos los Extremos Son Iguales
Colombia en la Encrucijada: No Todos los Extremos Son Iguales
Colombia atraviesa uno de los momentos más oscuros de su historia reciente. No es una percepción, es una realidad que se palpa en cada rincón del país. El gobierno de Gustavo Petro ha dejado un rastro de institucionalidad herida: un sistema de salud al borde del colapso, denuncias de corrupción que salpican a sus más cercanos colaboradores, una confrontación permanente con los organismos de control, y un país dividido a propósito, porque a ciertos poderes les conviene que los colombianos nos miremos con desconfianza y rabia.
Cuatro años han bastado para demostrar que la izquierda radical no tiene proyecto de nación; tiene proyecto de poder.
Y ahora pretenden perpetuarse con el heredero designado Iván Cepeda, el candidato que encarna la versión más dura e intransigente de ese mismo proyecto. Para acompañarlo, eligió a Aída Quilcué, una figura vinculada a la confrontación y al cuestionamiento sistemático de nuestra fuerza pública. Esa dupla no representa renovación; representa la radicalización de lo que ya hemos sufrido.
Frente a ese panorama, Abelardo De la Espriella tomó una decisión que habla sola: eligió como fórmula vicepresidencial al economista y exministro José Manuel Restrepo, doctor en economía con maestría en la London School of Economics, exministro de Hacienda y de Comercio, rector universitario y académico de trayectoria impecable. No hubo amiguismo ni cálculo politiquero en esa decisión. Abelardo lo dijo sin rodeos: Colombia quedará con un panorama económico muy complejo, y Restrepo es la persona idónea para manejar las relaciones con organismos multilaterales, atraer inversión y contribuir a que la economía despegue de una vez. Esa es la diferencia entre gobernar con los mejores y gobernar para perpetuarse.
Abelardo mismo lo ha dicho con precisión quirúrgica: no es extrema derecha, es extrema coherencia. Un hombre que defiende la institucionalidad, la seguridad, la economía sana y la lucha frontal contra la corrupción no está en ningún extremo peligroso; está, simplemente, del lado correcto.
Sin embargo, hay voces que intentan hacer trampa intelectual. Candidatos que se presentan como “centro”, como Sergio Fajardo, han caído en la tentación fácil de equiparar a Abelardo con Cepeda, como si ambos fueran dos extremos igualmente peligrosos de los que Colombia debe huir. Esa narrativa es, en el mejor de los casos, un error de análisis; en el peor, una estrategia deshonesta para desdibujar la única alternativa que le planta cara de verdad a la izquierda radical.
Equiparar a Abelardo con Cepeda es equiparar el bien con el mal. Es ponerle el mismo rótulo al médico y a la enfermedad. Pretender que son equivalentes no es moderación; es confusión voluntaria, o algo peor.
Estas elecciones son una oportunidad providencial. De la mano de Dios, con el liderazgo de Abelardo y la solvencia de Restrepo, los colombianos de bien podemos hacer realidad el milagro de recuperar el país que amamos.
Colombia no se salva sola, se salva con valentía, con fe y con el voto correcto. El momento es ahora, y la historia no perdona a quienes pudiendo actuar, se quedaron callados.
Por eso mi familia y yo hemos tomado la decisión de estar #FirmesPorLaPatria
Omar A. Bedoya G
@Omantoni1

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