ES PREOCUPANTE LA MALA MEMORIA DE LOS COLOMBIANOS


Dice el refrán popular "quien no tiene memoria esta condenado a repetir la historia"

Preocupa la mala memoria que tenemos los colombianos con respecto a acontecimientos que en cualquier otro país tendría el seguimiento debido por parte de ciudadanos, instituciones, gobierno, Justicia, prensa.  Si observamos en nuestro país que hechos tienen carácter de "lesa humanidad", es decir, aquellos que no caducan en su proceso, son los casos  que  pertenecen a personas que por su status social, político o económico no conviene olvidar, a demás se tiene en cuenta quien es el victimario.

La definición de crimen contra la humanidad o crimen de lesa humanidad recogida en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional comprende "las conductas tipificadas como asesinato, exterminio, deportación o desplazamiento forzoso, tortura, violación, prostitución forzada, esterilización forzada y encarcelación o persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos, de orientación sexual u otros definidos expresamente, desaparición forzada, secuestro o cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque".



Sospecha de toda sospecha, que hechos por no citar muchos, el caso de Bojayà,  sea catalogado por algunos  políticos de este país  y por el honorable fiscal de la nación como un acontecimiento dudoso para catalogarse  de lesa humanidad, aún no hay terroristas de las FARC condenados  por este acto. Es verdad que los cientos de personas que allí fueron masacrados no pertenecían a las prestigiosas familias bogotanas ni eran dignatarios jefes de  los escuálidos partidos tradicionales de la nación.

Llora ante los ojos de Dios que hasta para ser un buen muerto recordado, se necesite la maldita influencia político-economico-social de este país. No cabe en mi cabeza demócrata y moral que los responsables de este y otros asesinatos, desplazamientos, miseria y miedo, hoy como señores, sin pena ni vergüenza, estén decidiendo con la misma arrogancia que siempre han sobrevivido, el futuro económico, agrario y político de la nación.

¿Tendremos que esperar el juicio final para que se aplique la verdadera justicia con tantos campesinos, maestros, sacerdotes, concejales, dirigentes gremiales, presidentes de acción comunal, madres y padre de familia, niños, jóvenes, periodistas, estudiantes, soldados, todos ellos desaparecidos, ajusticiados y borrados de la faz de la tierra por quienes se creen dueños de la vida y la moral? Pero claro, como esperar la justicia en un país cuyos jueces y magistrados hacen una justicia a su medida, en la que prima honrosos sueldos, majestuosos cruceros  e inolvidables vacaciones...todo esto hecho bajo la supervisión de quienes en nombre de la democracia como padres de la patria, están más pendientes del pedazo de torta que les corresponde de la nación, firmando leyes que no leen, solo con la facultad que les dio su berborragia o su herencia político familiar, olvidándose que también sus pecados los pagarán las futuras generaciones que ellos por ley natural procrearán.

Conozco miles de personas y se que usted querido lector,  conoce otro tanto, de estas personas con ética, moral, inteligencia, dignidad y autoridad que si deberían sentarse con la clase  política e inepta de este  país,  para decidir con corazón colombiano que es lo que nuestra nación necesita para ser el país que todos queremos.

Siento una gran angustia de colombiano, por el futuro de mi patria. Me preocupa mucho la herencia que le estamos dejando a nuestros hijos, siento una enorme resignación por parte  de compatriotas que se conforman con prender el televisor,  escuchar la radio o leer la prensa y simplemente ver lo que pasa y concluir sin ninguna acción a tomar que todo está muy mal. Con razón el gran Martin Luther King dijo: "Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos".


Recuerdo que en la escuela cuando tenía una palabra mal escrita, la profesora me hacia repetir en una o dos planas la palabra correcta, era su mejor instrumento pedagógico para que nunca se me olvidara. Nunca más volví a escribirlas de forma incorrecta, ¡que buenas maestras!.

Creo que nos hace falta repetir en nuestro cuaderno mental y espiritual, muchas  planas de la historia patria para que no se nos olvide quienes han sido los responsables del descalabro económico, político, social y moral de este país.
Recuperar la memoria una asignatura que los colombianos tenemos pendiente y que se hace urgente retomar desde la universidad de la vida.


"Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas."
Martin Luther King.


Que tengan un lindo día

Omar A. Bedoya Gaviria
Twitter @omantoni1
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