TRAGEDIA QUE EMBARGA A QUIENES PLANTARON SU NIDO DE HOGAR EN EDIFICIO SPACE

El corazón se estremece ante la tragedia que embarga a tantas familias que, con el esfuerzo de toda la vida, plantaron su nido de hogar en las montañas del Poblado, lugar desde el que seguramente querían ser testigos de la mágica belleza, propia de la ciudad de la eterna primavera.

El terrorífico e imparable motor de la construcción, avanza sin permiso natural, apoderándose no sólo de las montañas y los bosques de Antioquia, sino que además se lleva consigo el patrimonio con precios irreales de quienes por seguridad y calidad de vida desean habitar un espacio que les dé la posibilidad de cumplir sus sueños en tranquilidad, armonía y paz.

Sentimos rabia al saber que empresas, funcionarios de gobierno, arquitectos, ingenieros y entes de control, no sólo se confabulan e irresponsablemente juegan con el patrimonio económico de los ciudadanos, sino que además ponen en peligro el don más preciado y vital como es la vida.

Lo acontecido en la unidad residencial Space, debe mover lo más profundo de los sentimientos de cada habitante de este país; a su vez, el gobierno y las empresas tienen la obligación moral y jurídica  de responder por su  inoperancia e incompetencia con ejemplares sentencias, para que no se repita lo que con dolor hoy lamentamos en nuestra querida Antioquía.

La vida debe estar por encima de intereses económicos y políticos; si esto no sucede,  estaríamos cayendo en la degradación más profunda y nefasta que podemos tener como sociedad. Es muy lamentable saber que alcalde y gobernador, mientas acontece esta tragedia, continúen dando conferencias de buena gestión de gobierno en el exterior; vendiendo el departamento como si fuera el más educado, o creyendo que en la ciudad de Medellín existe el valor por la vida, cuando lo cierto es que aquí los ciudadanos de  verdad sentimos que por no tener una sociedad educada, escrupulosos y pillos de gabán y corbata,  amparados en una enferma democracia, son los responsables del poder político y económico de una ciudad donde no existe valor por la vida.

Esperamos que la justicia, esta vez alejada de sus conocidos intereses políticos, pueda ejercer su ausente autoridad. Que el gobierno así como ha estado pronto a recaudar el descarado impuesto predial, hoy utilice esa misma prontitud para cobijar a las víctimas.

Nadie podrá devolver a Juan Esteban Cantor, joven promesa del periodismo ni a las demás víctimas de este lamentable siniestro, paz en el Cielo.  Sus familias no sólo vieron derrumbar su casa, sino que además, sienten el irreparable dolor de tener que enterrar por siempre a los seres que tanto amaban. Por eso hoy rogamos a Dios que las familias afectadas sientan el consuelo de Dios, el único que podrá devolverles la paz y la alegría a su corazón.

Sabemos que estas familias antioqueñas, fieles a sus ancestros, con trabajo, tenacidad, coraje y fe, se levantarán de esta terrible pesadilla y nuevamente emprenderán el vuelo que les lleve de regreso al lugar de la victoria, porque "los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas, como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán"

Que Dios siempre les bendiga.

Un buen día para todos.

Omar Antonio Bedoya Gaviria.
@omantoni1

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