FRANCISCO, EL PAPA QUE QUIERE RENOVAR LA IGLESIA


El Papa Francisco nos tiene acostumbrados desde el inicio de su pontificado a ser buena noticia. Su carisma, sencillez y cercanía, transmiten mucha esperanza y genera  enorme confianza en que la iglesia recupera lo que siempre debió  ser.

Su lenguaje sencillo y sincero lo hacen sin duda alguna un digno representante de Dios, amigo de la gente, defensor de los pobres y profeta de la humanidad.

La resistencia más grande la debe tener en el mismo seno de la Iglesia, especialmente en la clase opulenta, aquella que se sirve de la pobre fe de los humildes y quienes ven amenazado su principado de mentira, de pecado, vanidad y poder.  Mientras tanto la Iglesia pobre, se siente por fin, después de muchos años, representada con voz y voto en la persona misma  de Francisco.

Los que conocemos de cerca la Iglesia, los que hemos vivido alegrías y tristezas, lealtades y traiciones, servicio y poder, tenemos la autoridad necesaria para decir lo que debe permanecer y debe cambiar, siguiendo los lineamientos del evangelio, la voluntad de Dios y la realidad actual.

Si hablo de los pastores: obispos, sacerdotes, diáconos, con sinceridad de espíritu debo decir que muchos de ellos  tienen una genuina vocación, un desgaste permanente por el Reino de los Cielos y una mártir entrega en favor de los pobres de Yahaveh. Otros, por el contrario, han llegado al ministerio engañando a todos con el único deseo de obtener el poder económico, social, y carnal, que no podría ofrecerles o se les dificultaría en mayor grado, en una vida común según el recto curso de la humanidad. El  papa Francisco con alto valor y profundo dolor reconoce que los jefes de la Iglesia han sido a menudo narcisistas, "adulados por sus cortesanos" y agrega que "la Corte es la lepra del papado". Que difícil se le debe hacer al Santo Padre reconocer estos pecados en la Iglesia que dirige y tanto ama.

Esperamos  esta renovación de la Iglesia con mucha confianza, deseamos que la mujer tenga el papel protagónico que siempre debió tener dentro de la jerarquía, oramos por la abolición del celibato inquisidor, deseamos ver los curas en los campos y calles de nuestros pueblos, necesitamos curas con pocos deseos de viajar a Roma en búsqueda de poder, se esperan sacerdotes y obispos con perfiles y actitudes de humildad, cercanos y amigos de la gente. Añoramos ver más a los sacerdotes siendo más amigos de Dios, con menos tiempo sosteniendo las poncheras o palanganas en la Misa dominical y si, sentados esperando o buscando las ovejas perdidas y enfermas del redil para conducirlos a pastos de buen sabor.

Pastores buenos, continúen sembrando esperanza, no desentonen en esa bella sinfonía que lidera Francisco, generen credibilidad en el pueblo, háganse reconocer siempre de sus ovejas y recuerden siempre que el que pierde la vida por Dios y su evangelio la recuperará.

A los malos pastores, a los que conozco personalmente y aquellos que no, ¿por un momento ustedes no han sentido temor de Dios? ¿Acaso creen que la buena posición y el "gran prestigio" del que gozan también lo aprueba Dios? ¿Creen que las mismas mentiras que han utilizado para engañar a los buenos y nobles también la podrán utilizar para ascender al cielo y llegar a Dios?.  Si se arrepienten, el Señor les perdonará, si no lo hacen, la justicia de Dios les llegará.

Adelante querido amigo Papa Francisco. El Señor está contigo. Continúa reconstruyendo la iglesia que Dios te encomendó. La santísima Virgen te acompaña en esta difícil tarea y el Espíritu Santo te asiste para que sigas siendo el buen pastor que "apacienta las ovejas".

Que tengan un lindo día.

Omar Antonio Bedoya Gaviria
@omantoni1

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