DEBEN SER LOS MIMADOS DEL ESTADO
Hay un ser que por su inmensurable grandeza merece todo mi respeto y toda mi admiración, pues es en realidad quien le ha dado nombre y grandeza al país. Su paciencia es natural, muy similar a lo que producen sus manos, siembra y espera pacientemente que la tierra se tome su tiempo para recoger la cosecha. Su bondad y nobleza lo hacen capaz de ofrecer siempre lo mejor al prójimo. No es egoísta, tiene claro que lo mejor de su tierra es para los demás, deja para consumo propio lo que el centro de acopio o la plaza de mercado no le puede recibir. Sus manos duras, encallecidas por el trabajo, son capaces de transformar como ninguno la más bella artesanía natural, su piel curtida por el sol esconde el más tierno y noble de los rostros en el que el Creador quiso plasmar su imagen, su corazón es grande como el mar y firme como el roble, por eso su gran capacidad de amor y su incondicional compromiso con su tierra. Vive en una conexión tan profunda co...