Monseñor, Darío Monsalve, con todo respeto, pero usted se escucha muy mal haciendo coro a la orquesta del gobierno Santos.

Como miembro de la Iglesia y en plena convicción de mis raíces católicas, me duele en el alma ver que algunos representantes de la Iglesia en su acostumbrado "aliarse" con quien ostenta el poder, en el mismo día que terroristas de las Farc atacan con más de 20 granadas una estación de policía ubicada a tan solo 20 metros de la Iglesia local donde se ofrecía la Santa Misa dominical. Monseñor Dario Monsalve, Obispo de Cali, cataloga al Dr Alvaro Uribe de anárquico por oponerse a un proceso de paz en el que se entrega descaradamente el país a terroristas que por tantos años vienen destruyendo la nación.
La Iglesia en sus autoridades ,Obispos y Sacerdotes, deben asumir el rol  profético, donde se anuncie la verdad y se denuncien tantas mentiras; no una posición  ciega en favor de quien ostenta el poder. Ya han sido varios los desafortunados y oscuros tiempos de la Iglesia que en su afán de prebendas y favores,  se han convertido según lo denuncia el profeta en "perros mudos incapaces de ladrar" (Isaias 56,10), dejando en el desamparo al pueblo de Dios y en la absoluta soledad a profetas eclesiásticos y  no jerárquicos, que se atreven a enfrentar las mentiras del poder.

La parábola del Buen Samaritano define en términos sumamente concretos cuál debe ser la misión de la Iglesia en Colombia y el mundo. La misión de la Iglesia debe significa siempre un servicio a los hombres, especialmente a hombres como el de la parábola: caídos y medio muertos (cfr. Lc. 10, 30). [...] Y la Iglesia encuentra el sentido de su existencia en ser la prolongación de este servicio de Jesús a todos los hombres, particularmente a los humillados y ofendidos de nuestra historia" Boff, 1986
Duele inmensamente y oprime la sangre que ha enrojecido nuestras calles, nuestras poblaciones, nuestros campos y montañas  -sangre de civiles y sangre de soldados- y las lágrimas de tantos hombres, mujeres y niños. Pedimos respeto por los caídos en la lucha . Por eso muchos colombianos no aceptamos un proceso de paz en el que brilla la falta de respeto por las víctimas y en donde sin tapujos se ofrece toda clase de bendiciones a quienes no muestran ninguna señal de arrepentimiento por atrocidades cometidas, pues en el mismo proceso de negociación su acción terrorista y narcótica  se ha acrecentado, según datos de la misma ONU, en desproporciones mayúsculas.
Quienes nos oponemos a este diálogo queremos  de corazón que se acabe el odio, que vuelva la hora de la genuina reconciliación, que reine la Paz, no queremos que esta sea la hora de la entrega de lo poco que nos queda de nación. Los mas grandes narcotraficantes del país no pueden legislar la política de droga y los desalmados enemigos del campo no tienen capacidades ni moral para diseñar una política agraria, mucho menos los grandes enemigos de la democracia no pueden enseñarnos libertades.  La misma Iglesia a ejemplo de Cristo siempre ha proclamado que el perdón será válido cuando el arrepentimiento es sincero. No creo estar equivocado. 
La Iglesia debe actuar con coherencia evangélica, muchos de sus representantes sin escatimar esfuerzo lo han hecho, pero hay otros, que dentro del grupo continúan vendiendo la patria y sus principios por las mismas monedas que crucificaron la verdad. 
La Iglesia, sin renunciar a los principios del Evangelio debe caminar  al lado del pueblo, anunciando a tiempo y a destiempo el mensaje liberador de Jesucristo. Esconderse en oficinas y tapar en italianos ornamentos la verdad, los convertirá en cómplices con la voz hipotecada por el temor de perder los privilegios que la dulce mermelada del poder les puede ofrecer. No se dejen utilizar por gobiernos de turno, se ven mas bonitos, profética y pastoralmente hablando, si mantienen el equilibrio de la verdad. Obispos, Salgan de las opulentas y cómodas oficinas y  escuchen la voz quebrada de tantas  ovejas que heridas por un sistema opresor les tiene al borde de la muerte. El grito de "tengo sed" resuena en muchas cruces vecinas a sus palacios. 
Silencios demasiado largos por parte de la Iglesia frente a aciones terroristas, mentiras del gobierno y crecimiento de la pobreza, aturden y le hace mucho daño al pueblo de Dios. La tibieza que vive la Iglesia no le hace bien a la Patria, y aleja a muchos que desean buscar a Dios con sincero corazón. 
Monseñor Dario Monsalve, con todo respeto, pero usted se ve muy mal haciendo coro al grupo de gobierno santos, su tono se escucha muy grave, quizás ese no sea el suyo. Como representante de Cristo yo lo invito para que se una al coro del pueblo y con su tono agudo entone cantos de liberación que la Iglesia y el pueblo  de Dios tanto necesita. 
Hace 20 años aprendí en  la Iglesia una hermosa canción que dice así: 
"Has recibido un destino 
de otra palabra más fuerte:
es tu misión ser profeta, palabra de Dios viviente.
Tú irás llevando la luz 
en una entrega perenne, 
que tu voz es voz de Dios 
y la voz de Dios no duerme.

Vé por el mundo, 
grita a la gente 
que el amor de Dios no acaba, 
ni la voz de Dios se pierde.

Sigue tu rumbo, profeta, 
sobre la arena caliente, 
sigue sembrando en el mundo 
que el fruto se hará presente.

No temas si nuestra fe 
ante tu voz se detiene 
porque huimos del dolor 
y la voz de Dios nos duele.

Vé por el mundo,
grita a la gente 
que el amor de Dios no acaba, 
ni la voz de Dios se pierde.

Sigue cantando, profeta, 
cantos de vida o de muerte, 
sigue anunciando a los hombres 
que el Reino de Dios ya viene.

No callarán esa voz 
y a nadie puedes temerle, 
que tu voz viene de Dios 
y la voz de Dios no muere." 

Monseñor, mejor haga esto que dice la canción, y el pueblo tendrá PAZ. Desde mi lugar, trataré de hacer lo mismo.

Que Dios les bendiga.

Omar Antonio Bedoya Gaviria.
@omantoni1

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