DESPUÉS DE LA TORMENTA, VIENE EL AGUACERO


Dos semanas después del fatídico resultado en las elecciones presidenciales en las que 7.816.986  colombianos eligieron la permanencia de Juan Manuel, alias el jugador traidor, para que siguiera gobernando el país por cuatro años más, ahora bajo la supervisión y consejería de César Gaviria, Gustavo Petro, Ernesto Samper , Roberto Gerlein y lógicamente con la bendición del grupo terrorista de las FARC.

Muchos Colombianos, unos movidos ingenuamente por el deseo de la paz, otros con la desafortunada venta de su voto y muchos movidos exclusivamente por el odio al Gran Colombiano, y no podemos olvidar a quienes desde un calculado y magistral trabajo  desestabilizador de la democracia, le dieron a "Juampa" las credenciales para que sea su líder en detrimento de 38 millones de Colombianos, entre los cuales 6.905.001 que ejercieron valerosamente su voto en defensa de los intereses más nobles y sinceros de la Patria, y le dijeron no al mandato para dirigir el país.

Encontrarse con santistas recalcitrantes, me hace pensar en lo que hace tan sólo cuatro años ingenuamente creía  que sólo podía sucederle al desafortunado y muy querido pueblo venezolano. Hoy, y lo digo con conocimiento de causa, sacan pecho, insultan y se creen los únicos dueños de la verdad, se dan el gusto a ejemplo de su líder Juampa de utilizar el cinismo y la arrogancia como una de sus mejores herramientas para desestabilizar a pacíficos, cultos y pacientes patriotas quienes creen que una mejor patria con distintos personajes puede ser posible.

El camino a recorrer durante los próximos  cuatro años no será fácil, hoy nuestro país más que una república libre y soberana, se parece más a una torta de cumpleaños, que deberá ser repartida al mejor estilo santista para pagar el favor político  entre quienes la cosa pública  les sirve para servirse y que le han otorgando la silla presencial al peor gobernante que ha tenido el país en mi historia personal.

Como se han dado las cosas y para infortunio nuestro, después de la tormenta del 15 de junio viene el aguacero, no la calma ni la tan cacareada paz; aunque desde la profundidad y la sinceridad de mi patriota corazón, deseo que ella, la  paz, sea una realidad. Colombia se lo merece.

Desde la cátedra, la familia, y el grupo de amigos seguiré trabajando sin desfallecer por una nueva Colombia. Bajar los brazos, desanimarse, ser indiferente sería  muy peligroso, es precisamente eso lo que quieren los enemigos de la paz y de la Patria.

"Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios". Simon Bolívar

Desde este mi humilde lugar de opinión, le ruego al Dr. Álvaro Uribe, al Dr. Óscar Iván Zuluaga, a la Dra. Marta Lucía Ramírez y a todos los buenos colombianos: permanezcan firmes en el altar de la Patria, aunque de momento la noche parezca ser el final, ya que "un triunfo inmerecido semeja una medalla encontrada" José Narosky

Que Dios nos bendiga.


Omar Antonio Bedoya Gaviria.
@omantoni1



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