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Mostrando las entradas de enero, 2026

Los mercaderes de la palabra

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    Hay quienes suben al púlpito como quien asciende a un trono y desde allí lanzan palabras que no buscan el alma sino el aplauso. Son oradores del vacío que confunden el estruendo con la verdad, pregoneros de sí mismos disfrazados de mensajeros del Altísimo.   Cuando el discurso se vuelve más grande que el misterio, cuando la elocuencia pretende mejorar lo que Dios ya tejió perfecto, estamos ante la soberbia vestida de pastor, ante el orgullo que usurpa el sitial de la humildad.   Estos son los que encandilan en lugar de iluminar, los que arrojan luz tan violenta que ciega en vez de guiar. Fuegos artificiales en la noche del espíritu que dejan a las almas más oscuras que antes: deslumbradas pero no transformadas, entretenidas pero no salvadas. Son mercaderes de la fe, rematadores de lo sagrado, que convierten los sacramentos en transacciones, la gracia en mercancía, el templo en teatro de sus vanidades. Venden lo que no les pertenece, negocian con monedas que no ac...

El año de la promesa

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  Hay momentos en la vida donde el alma reconoce que ha llegado la hora de entregarse. No por debilidad, sino por sabiduría. Ahora, cuando hemos  dado ya los primeros pasos de este nuevo año, confirmamos nuestra decisión de poner nuestra existencia en las manos de Dios, con la certeza que esas manos nunca dejan caer lo que sostienen con amor. “Con Dios, lo imposible se convierte en inevitable”, susurra el viento de la mañana. Y es verdad. Cuando miramos atrás, vemos desiertos que parecían eternos, montañas que lucían infranqueables, noches que amenazaban con no terminar jamás. Sin embargo, aquí estamos. De pie. Respirando. Creyendo. Estos primeros días del año no son casualidad; son confirmación que la tierra prometida de nuestros sueños ya comenzó a manifestarse. Como escribió Rumi: “Lo que buscas te está buscando”. Y yo añado: lo que Dios promete, Dios lo cumple. No en nuestro tiempo, sino en Su tiempo perfecto. Seremos bendecidos, sí, pero no como el mundo bendice con palab...